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Mundicolor es una guía de viajes que te permitirá conocer los aspectos básicos de los países y ciudades que vayas a visitar. Gracias a nuestras reseñas introductorias, viajarás con la certeza de que no te perderás nada de lo que no te debes perder de cada lugar. En algunas ocasiones, con la intención de aprovechar un poco mejor los próximos festivos nacionales, también publicaremos guías de viaje de determinadas regiones, como el Caribe, las islas griegas, etc. Tú también puedes participar en Mundicolor aportando tus conocimientos a través de comentarios, reportando posibles errores o imprecisiones o símplemente debatiendo abierta y educadamente con los demás usuarios: ¡Nuestro objetivo es que tengáis la mejor información! . Si deseas reservar algún viaje, puedes utilizar esta página de reserva de viajes.

Resulta imposible comenzar una guía turísica sobre la Grecia continental sin hacer la odiosa comparación entre la Grecia clásica, cuna y primer impulso de la civilización occidental, y la Grecia actual, castigada por el descrédito internacional, la pésima gestión de sus políticos, una feroz crisis económica y de deuda pública, así como por una virulenta agitación ciudadana que frecuentemente expresa en la calle su profundo descontento. Resulta curioso que la sensación que tienen los extranjeros de los griegos, pese a vivir en medio de todos los vestigios que restan de su antigüedad dorada, es de que no existe el menor interés por retomar aquella senda de gloria y memoria eternas. Pese a todo, Grecia goza del privilegio de destino turístico de primer orden, principalmente gracias a la belleza de las islas griegas en su conjunto, sobre las que ya se han publicado dos guías de viajes en Mundicolor (aquí y aquí). En esta ocasión, no obstante, trataremos sobre la Grecia continental, que al tener tal cantidad de lugares dignos de verse, se extenderá en tres entregas. En este primer fascículo, se recogen reseñas de la capital, Atenas, y de las periferias (término administrativo griego parecido al de comunidad autónoma) de Ática y de Grecia Central.
Grecia es un país orográficamente muy abrupto atravesado por grandes cadenas montañosas, como los Alpes Dináricos, y una cima de las más altas de Europa en el monte Olimpo, que tiene 2.917 metros de altitud y que era la casa de los veleidosos dioses helénicos. Para que el lector se haga una idea precisa de lo accidentado de la geografía griega, se trata del país europeo con más picos montañosos –el 80 por cierto del terreno es montañoso–, aun siendo el décimo cuarto país de Europa por superficie. Su situación en el globo terráqueo es la que sigue: el mar Egeo baña su costa este y el mar Jónico su costa oeste, con el el Mediterráneo al sur, y con límites políticos al norte con Turquía, Bulgaria, Macedonia y Albania. Desde la antigüedad, Grecia ha sido un lugar de paso y un punto de unión entre continentes, lo que ha favorecido numerosos y fuertes entrentamientos entre las sucesivas civilizaciones. Esta circunstancia, por otro lado, ha sometido al país al influjo de diversas culturas durante su historia, a pesar de lo cual se dice que los griegos sienten un estrecho vínculo por dos esferas culturales concretas: la de la Grecia clásica y la del Imperio Bizantino y su cristianismo ortodoxo. No obstante, la presencia de otras culturas ha permanecido en la gastronomía de Grecia y en otros aspectos de su sociedad, como las fuerzas armadas, cuya unidad de elite típica y guardia de honor presidencial, los conocidos evzonos, visten uniformes de notoria influencia turca.
Grecia está envuelta en una atmósfera especial por la presencia tan notable que épocas pasadas que han dejado su huella de forma magnífica e indeleble. Para hacernos una idea de este hecho baste aludir a que en la parte continental del país se encuentran once de los 17 lugares griegos que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad: la acrópolis de Atenas, los monasterios de Meteora, los sitios arqueológicos de Olimpia, Mistra, Aigai –Vergina–, Delfos, Micenas y Tirinto, los monasterios de Dafni y Osios Loukás, el santuario de Asclepio en Epidauro, el templo de Apolo Epicurio en Bassae y los monumentos paleocristianos y bizantinos de Tesalónica. Sin duda, los mayores atractivos turísticos de Grecia son de carácter cultural (en las islas tiene algo más de importancia el turismo de recreo y esparcimiento, a causa de las deliciosas playas y las numerosas posiblidades que ofrecen a la vida nocturna), cosa que se debe a la conjunción de dos factores: sus milenarias civilización y esencia, y su enorme cantidad de valiosísimos vestigios de todas las épocas, desde la Prehistoria hasta los tiempos más recientes. Circunstancias que se han grabado a fuego en las almas de todos los griegos.
Los griegos, conscientes de la dificultad de su idioma y de la diferenciación de su alfabeto con respecto a aquellos que emplean el abecedario latino, son muy agradecidos cuando detectan que el turista hace un pequeño esfuerzo por conocer un poco su idioma. Recogemos aquí varias expresiones que dibujarán la sonrisa de sus interlocutores:
Hola/adiós: yasas. Por favor: parakaló. Gracias: efjaristó. La cuenta: to logariasmó. La carta: to catalogó.
Capital: AtenasLa capital de Grecia y de la prefectura del Ática es la milenaria ciudad de Atenas; tan milenaria que las historias de su origen beben directamente de las fuentes de la mitología, según las cuales el primer rey de la polis fue un tal Cécrope, mitad hombre, mitad serpiente. Existen datos del siglo décimo quinto a.C. que fedatan su existencia como centro urbano ya importante en pleno auge de la civilización micénica. Más adelante, a lo largo de la era del Imperio Bizantino, la ciudad fue perdiendo relevancia en favor de Mistra –en la península del Peloponeso, cerca de la antigua Esparta, y cuyo sitio arqueológico es Patrimonio de la Humanidad–, pero con los otomanos recuperaría su importancia hasta ser hoy la ciudad más grande de Grecia. Lo cierto es que una ciudad como Atenas necesita al menos cuatro o cinco días de visita si se quiere exprimir al máximo todas sus posibilidades, lo que no limita para viajar a otras partes del país, ya que Atenas constituye el nudo de comunicaciones más importante y ofrece multitud de conexiones a las islas y al resto del territorio continental. Como nota informativa, hacemos constar que el aeropuerto de Atenas es el Aeropuerto Internacional Eleftherios Venizelos, y que El Pireo, a ocho km de la acrópolis, hace las veces de puerto, uno de los más importantes y transitados de Grecia.
La época más brillante de la antigüedad en Atenas es el Siglo de Oro de Pericles, que se identifica con la quinta centuria de antes de Cristo. En esos momentos, la democracia ateniense estaba en su punto culminante, la capacidad bélica griega había demostrado su superioridad frente a los ejércitos imperiales persas y la filosofía y las ciencias estaban viviendo su mejor momento de la mano de figuras de la talla de Sócrates, Platón y, más tarde, Aristóteles. A esa época pertenecen los vestigios griegos que se conservan hoy en la acrópolis, pues fueron construidos tras la destrucción y saqueo de Atenas llevados a cabo por los persas de Jerjes II en el transcurso de la segunda Guerra Médica.
Por supuesto, la acrópolis de Atenas es el primer lugar que hay que visitar en Grecia. En ella se encuentra el famoso Partenón, cuyo friso se llevaron los británicos en el siglo XIX al British Museum, el templo del Erecteión, con el pórtico de las delicadas Cariátides –que sostienen sobre sus cabezas el peso de una de las alas del templo; por cierto, las auténticas se encuentran en el Museo de la Acrópolis–, el Propileos –que era la puerta de entrada a la acrópolis–, el coqueto templo de Atenea Niké –Atenea Victoriosa–, el Pandroseión –antiguo recinto religioso donde en 1917 se plantó un olivo que recuerda la
leyenda de la rivalidad de Poseidón y Atenea por el patronazgo de la ciudad, que al final se llevó la primera al juzgar los atenienses que su olivo era más útil que la fuente de agua salada de su contrincante–, el santuario de Artemisa Brauronia, el Arreforión y el Eleusinón, entre otros ya bastante deteriorados. Además de los edificios que se ubican en el interior del recinto amurallado, afuera existen otros vestigios igualmente trascendentes e interesantes, como el odeón de Herodes Ático, la stoa de Éumenes, el santuario de Asclepio –el dios griego de la medicina–, el teatro de Dionisos –el mayor de la antigua Grecia, erigido hacia el siglo V a.C. y lugar donde se representaron las tragedias de Sófocles, Esquilo y Eurípides, y las comedias de Aristófanes– y el odeón de Pericles, ubicado junto al anterior. Entre todos estos vestigios y ruinas resulta imposible no dejar volar la imaginación a los tiempos más esplendorosos de la antigua Grecia, y sentirse de algún modo partícipe de la historia de Atenas y Occidente.
Otro de los lugares arqueológicos ineludibles de Atenas es el Ágora griega –antiguo mercado y lugar en que los atenienses se reunían para hablar de las cuestiones que afectaban a la ciudad, así como para celebrar ritos religiosos–, que está atravesada por la Vía Panatenaica. El ágora todavía tiene restos de 20 importantes edificios, como el bien conservado templo de Hefestos, el bouleterión (donde se reunía la boulé o consejo de los 500, que tomaba decisiones que afectaban a la ciudad) o la reconstruida stoa de Átalo. Hay que añadir a los edificios citados la iglesia de Agil Apostoli Solaki. Además, también se conservan muchos restos del Ágora romana, que data de finales del I siglo a.C. y de la que se conservan en relativamente buen estado la puerta de Atenea Arquegetis, uno de los muros de la biblioteca de Adriano, ubicada junto a la mezquita de Fethiye, así como la Torre de los Vientos. Conviene disponer de la referencia de que el núcleo de los restos de la antigüedad se concentran en la zona comprendida por el ágora antigua, el monte Areópago, las colinas del museo y de las ninfas, la rocosa colina de Pnyx y la acrópolis. No obstante, fuera de esta delimitación se ubican otros importantes lugares, como los Jardines Nacionales, en los cuales se halla el templo de Zeus Olímpico, que ha sido lugar de celebración de ceremonias neopaganas que pretenden rescatar el culto de la Grecia antigua y que se encuentran incluidas en la nueva doctrina del dodecateísmo.
Al margen del patrimonio cultural ya descrito, pueden observarse por toda la ciudad distintos edificios antiguos de inmenso valor histórico y cultural. Entre ellos destacan la linterna de Lisícrates, el arco de Adriano o la biblioteca de Adriano, las termas romanas de la calle Amalia y la casa con mosaicos del parque colindante. Otros lugares ineludibles de Atenas son la Academia de Platón, la Biblioteca Nacional y la Universidad de Atenas, (conjunto conocido como la «trilogía neoclásica»), el monasterio de Dafni, a once kilómetros al norte de Atenas, que pertenece al Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y que alberga el conjunto de mosaicos bizantinos del siglo XI mejor conservado, la imresionante catedral de Mitrópoli (de 1862), la panagía Gorgoepikoos, y el monasterio de Kesariani, en el monte Imitos. Otras muestras de la arquitectura religiosa de la ciudad son la de Ayio Theodoroi, la iglesia de Dionisio Areopagita, la iglesia de Agios Konstantinos, la iglesia de los Santos Cosme y Damián, la iglesia de Agii Asomati, la iglesia de San Demetrio (con sus frescos bizantinos) y la iglesia de San Nicolás, entre otras. Entre las mezquitas, queda la Tzistarakis, única abierta al público y sede del Museo de Cerámica Kyrizópoulos.
Cada barrio de Atenas tiene un sabor peculiar. El que se considera el casco viejo de la ciudad es el que se sitúa al este de la acrópolis, Plaka, que produce al caminante la impresión de viajar en el tiempo hasta la época final de la dominación turca debido a sus estrechas e intrincadas calles. En ese barrio no sólo se encuentran ciertos vestigios de la época antigua, sino también auténticas obras de arte creadas durante el periodo bizantino, y otro patrimonio cultural heredado de la presencia otomana, como la citada mezquita de Fethiye o los baños turcos. El barrio de Plaka tiene su ubicación en las faldas de la acrópolis, por lo que se trata de un lugar privilegiado para tomar fotos del barrio con su imagen al fondo.
A continuación de Plaka se encuentra el barrio de Monastiraki, donde aún se puede visitar el antiguo bazar (yousouroum), yen la plateia (plaza) Monastiraklou, también la ya mencionada mezquita de Tzistarakis, el mercadillo callejero, y el monasterio ortodoxo que da nombre a la plaza. Otras visitas interesantes en estre barrio son la iglesia
de Pnatánassa y la iglesia de San Juan Evangelista (siglo XIII). Para disfrutar de la noche ateniense este es el barrio indicado, junto con ciertas partes de Plaka, ya que en ellos ha tenido lugar durante las últimas décadas una especial concentración de bares, clubes, restaurantes, etc. Y otro de los pequeños secretos de Atenas es el barrio de Anafiótika, construido por emigrantes procedentes de las Islas Cícladas en el siglo XIX, con el estilo doméstico propio de las islas: construcciones pequeñas de un solo piso, con pequeñas franjas de tierra en la que se cultivan platas decorativas.
Además, también se recomienda pasear por la calle Eleftherios Venizelos (el tan recordado ex primer ministro griego) y también por la plaza Sintagma –que vendría a traducirse en castellano como plaza de la Constitución–, en la que se encuentra el Parlamento y el monumento al Soldado Desconocido; allí también se puede ver el rígido y afectado desfilar de ciertos soldados de elite conocidos como evzonos –o «evzoni»–. La plaza de Omonia se cuenta también entre las más emblemáticas de la ciudad, por lo que es recomendable para sacar algunas fotos.
El metro es el transporte público más adecuado para desplazarse por la ciudad. Consta de tres líneas que cubren los lugares turísticos más importantes y los lugares de acceso más próximos. El metro en Atenas ofrece la posibilidad de pagar por un solo viaje (billete sencillo, por 70 céntimos),
un pase diario (2,90 euros, para poder usarlo en cualquier momento del día cuantas veces se quiera) o un billete semanal (10 euros); estos dos últimos billetes incluyen también el acceso a otros transportes públicos como el autobús, también útil para desplazarse por Atenas en función de las circunstancias.
Por otro lado, aunque no se llegue por barco a Atenas, resulta imprescindible visitar el puerto de El Pireo, en el cual se concentra gran parte de la intensa vida turística de la ciudad y se trata del barrio más animado de Atenas. Una vez visitado el puerto y el paseo paralelo conviene pasar unas horas en otro lugar imprescindible de El Pireo: el centro comercial Zea, que tiene fama de ser el espacio más cosmopolita de Grecia y en el que abundan los bares, las tabernas, los restaurantes y los centros comerciales.
Como no podía ser de otra manera, los museos de Grecia son uno de los principales activos turísticos de la ciudad y del país, pues en ellos se exhiben millones de piezas arqueológicas de un valor incalculable. El más valorado de todos es el Museo Arqueológico Nacional, donde se reúne el mayor número de objetos y obras de arte de la Grecia antigua en todo el mundo, muchos inigualables en simbolismo y trascendencia, como la máscara funeraria de oro del rey Agamenón, caudillo de las huestes griegas que arrasaron Troya en pos de la hermosa Helena. Aquí hacemos una breve enumeración de las distintas colecciones del museo: colección de la prehistoria, colección de esculturas, colección de vasijas y objetos menores, colección de objetos de Santorini, colección de objetos de metalurgia, colección Stathatos, colección Vlastos, colección de arte egipcio y una colección de antigüedades de Oriente Próximo. También son imporantes el Museo de Arte Cicládico (de las estatuas de las Islas Cícladas del siglo II a.C.), el Museo de la Acrópolis, el Museo Cristiano y Bizantino –2.900 piezas divididas en tres periodos: prebizantino, bizantino medio, ocaso del imperio bizantino y periodo postbizantino–, el Museo Arqueológico del Cerámico, el Museo Epigráfico y el Museo Benaki, privado.
Aún se siguen usando algunos odeones y teatros antiguos, como el de Herodes Ático o los de Licabeto y Filopapos en Atenas, y el teatro de Epidauro, que se encuentra al otro lado del golfo Sarónico, a 125 km de distancia. Entre mayo y octubre se celebra en estos lugares el Festival de Atenas, que consiste en una serie de representaciones de teatro, conciertos, ópera y danzas en los lugares citados y que sin duda ayudan a comprender a fondo la forma de vida de los antiguos ciudadanos de Atenas.
La parte en la que mejor se puede disfrutar de la noche griega es la zona de Psyri, en el barrio de Monastiraki, pues en ella se concentran numerosos bares, restaurantes y locales. En concreto los restaurantes de Psyri suelen permanecer abiertos hasta altas horas de la madrugada. Por otro lado, existen algunos casinos en la ciudad que pueden proporcionar horas de entretenimiento a los turistas. Aparte, también se recomienda acudir al puerto deportivo de El Pireo, uno de los lugares más animados y concurridos de toda Atenas.
Como podrá comprobar el visitante cuando viaje a Atenas, los complejos arqueológicos más imporantes de la ciudad están inmersos en parques cuya comunicación peatonal permite visitarlos sin el impacto visual que puede generar una gran urbe como la de Atenas y, al mismo tiempo, refuerzan la sensación de viaje en el tiempo que produce el visitar estos lugares. La ciudad se extiende sobre un conjunto de colinas que los escritos históricos han dotado de fama imperecedera, como son los montes del Areópago, el Filopapos, el Pnyx, el Licabeto, el Arditós o el Mouseion. En algunos de ellos, como los cuatro primeros, existen restos arqueológicos interesantes, y además cumplen la función de zonas verdes pobladas de distintos árboles típicos mediterráneos.
Los Jardines Nacionales se encuentran en pleno centro de Atenas, junto a las ya mencionadas termas romanas de la calle Amalia. Se trata de una especie de nudo de interesantes lugares, como el Parlamento, el Zappeion (de estilo neoclásico), el templo de Zeus Olímpico y la importante calle de Herodes Ático.
La ya descrita Atenas es la capital de la región. Además de Atenas existen otras localidades que pueden visitarse. Una de ellas es Nea Smirna, en la que se sitúa el hermoso campanario de Agia Fotini, con ciertos toques orientalizados como las cúpulas del segundo balcón. También se puede visitar la antigua de ciudad de Eleusis (Eleusina), a unos 20 km de Atenas, donde existe un sitio arqueológico de la antigua ciudad y un Museo Arqueológico que exhibe piezas como el sarcófago de mármol sobre la caza del jabalí de Calidonia; la ciudad tiene cierta fama por ser uno de los lugares más calurosos de Atenas, pues allí se registró una temperatura de 48º C en 1977. Otras ciudades de la región son: Vrilissia, Marusi y Megara.
Por supuesto, entre los lugares más visitados se encuentran las islas del golfo Sarónico, que esconden un hermoso patrimonio y una inigualable belleza natural. Entre estas islas se encuentran las de Salamina, Egina, donde se encuentran los templos de Afea y Apolo y el impresionante monasterio de San Nectarios, y Poros.
Lamía es su capital y es también la capital de la prefectura de Ftiótide. En Lamía se pueden observar tanto el recinto amurallado de la colina de la ciudad, también conocido como acrópolis, la plaza de la ciudad Eleftherias y su catedral.
La capital de la prefectura de Beocia es Lebadea, que presenta un aspecto tradicional y pintoresco que merece una visita solo por la simple curiosidad de ver cómo era la vida tradicional de Grecia. Otra ciudad importante es la milenaria Tebas. Quedan restos de su antigua importancia en la ciudad, como por ejemplo la famosa fortaleza Cadmea, fundada por Cadmo y que daría lugar a la famosa Tebas de Epaminondas, el templo de Apolo Ismenio, el teatro y el templo de Dioniso, la casa del poeta Píndaro y la fuente de San Teodoro. Por otro lado, en la cercana Orcómeno se encuentra un sitio arqueológico en el que se excavaron la tumba de Minias, un templo de Asclepios y algunos restos más que aún permanecen in situ.
En la prefectura de Fócide, la capital es la ciudad de Amfissa de la que se puede recomendar una visita a la catedral de la Anunciación y la iglesia de Savior, así como disfrutar del castillo de Oria (también conocido como de Orgia y Salona), encaramado en la antigua acrópolis y también el Museo Arqueológico de Amfissa. Otra de las ciudades más importantes de la prefectura de Fócide es la de Desfina, en la que se encuentran un par de iglesias de interesante factura: la iglesia de Koimisi tis Theotoku y la de Agios Haralambos, aunque hay otros como el de Taksiarxon o el de San Dimitriou.
Es en esta prefectura de Fócide en la que se encuentra uno de los lugares Patrimonio de la Humanidad de la Unesco con mayor número de construcciones y vestigios arqueológicos: el sitio arqueológico de Delfos, que se extiende por el famoso monte Parnaso, que la mitología señalaba como morada del dios Apolo y las siete Musas, motivo por el que se concibe en el imaginario artístico como metáfora de la inspiración, la perfección estética y formal y del gusto por la razón y la proporcionalidad. Este lugar era uno de los más importantes centros religiosos de la Grecia antigua, pues, además de creer que era la sede de ciertos dioses, su ubicación era considerado por los griegos como el ombligo del mundo. El sitio arqueológico de Delfos alberga los santuarios de dos de los dioses principales de panteón heleno: el santuario de Apolo y el santuario de Atenea. El principal era el recinto sagrado del templo de Apolo, donde tenía su lugar el célebre oráculo de Delfos, donde la pitia o sacerdotisa emitía un oscuro augurio que tenía que ser interpretado correctamente por el solicitante. El templo de Apolo se encontraba tras los tres templos consagrados a Atenea Pronaia –el epíteto «Pronaia» alude a que el recinto precedía a la entrada del templo de Apolo; no obstante, sólo quedan tres columnas en pie cuya estampa es de las más emblemáticas de Grecia–, de los cuales el que más se conoce es el circular Tholos. Otros vestigios arqueológicos intersantes y de incalculable valor para conocer la forma de vida de los griegos antiguos son el gran altar, los tesoros que las distintas ciudades depositaban en Delfos (Sición, Atenas, Sifnos, etc., que ofrendaron la famosa esfinge de los naxios que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas), el gimnasio cuyo círculo de los baños se llenaba con las aguas que provenían de la famosa fuente Castalia, el bouleterión, las estelas de los atenienses, de los etolios y de Átalo I, la tumba de Neoptólemo, las murallas de Filomena, el santuario de los Phylacos, el teatro de la ciudad y el ágora romana.
Para concluir, dentro de la periferia central también se cuenta la isla de Eubea, de la cual hablamos en la segunda guía de viajes de Mundicolor sobre las islas griegas. Citamos aquí las ciudades más importantes: Calcis y Eretria, y las localidades de Limni y Procopi.
En la siguiente entrega sobre la Grecia continental se abordan las periferias de Macedonia Central, Macedonia Oriental y Tracia, y Macedonia Occidental. Se hará un especial hincapié en la de Macedonia Central pues en ella se encuentran dos espléndidos conjuntos del Patrimonio de la Humanidad: la ciudad de Tesalónica con sus edificios paleocristianos y bizantinos, y los impresionantes monasterios ortodoxos del monte Athos.
"Hola, Javier. En primer lugar, quería darte la bienvenida a Mundicolor: espero que te sirva de ayuda para futuros viajes.Por otro lado, agradezco los positivos comentarios que dedicas a esta guía de viajes sobre Atenas, el Ática y la Grecia Central y me alegra especialmente el que te haya hecho recordar ese viaje del que hablas, que seguro mantiene una gran significación para ambos.Lo cierto es que es una verdadera pena que Grecia se encuentre en la situación actual, pero con la historia que ha tenido este pueblo estoy convencido de que pronto saldrá adelante.Espero que si vuelves caminar por suelo griego nos cuentes de nuevo tus experiencias.¡Saludos!"
"Muy bueno, lo he leído y me han venido muchos recuerdos a la cabeza. Fuí con mi mujer de viaje de novios hace ya 5 años y fué fantástico. Una pena que hoy en día sea un país cada vez mas endeudado y desprestigiado internacionalmente. Yo aprendí muchas cosas de los griegos en los 15 días que estuvimos allí. volveremos. Un 10 por el blog, ¡está muy bien!"
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